diciembre

(En castellano a continuación)
M'he aixecat del llit per escriure't.
No podia dormir. Us tinc a les dues a sobre meu. M'agrada. Molt.
I t'estava mirant, tota tu.
Vuit anys, rata meva, vuit emocionants anys al teu costat.
Amb les teves mirades, el teu somriure i la teva rialla.
Amb les teves preguntes. Amb les teves respostes.
La teva energia per córrer i enfilar-te. Has de vigilar amor meu, vas molt a tope!
M'agrada molt la teva dedicació cap als teus amics.
M'encanta la teva manera de fer i deixar fer. De respectar el que els altres volen fer, encara que a tu no t'agradi.
Em sorprèn la teva manera de fer-te respectar, sense deixar de ser tu mateixa. Això Madicken, és molt difícil d'aconseguir. Enhorabona.
M'enamoren els teus despertars. Tant quan et despertes abans que jo, com quan et desperto jo.
Volo alt amb els nostres petons de bon matí. Amb les carícies que em fas quan em retires els cabells de la cara per fer-me un petó, mentre em xiuxiueges "mama bonica".
Em moro d'amor, Madicken. 
M'he aixecat del llit per escriure't.
Tinc por.
No sé si podré estar per sempre;
No sé si sabré respondre a totes les teves preguntes;
No sé si podré protegir-te de tot.
No sé si sempre podré parar el teu plor, la teva rabia, el teu dolor quan aquests t'envaeixin.
No ho sé i tinc por.
Mai haguera pensat que ser mare fos tan preciós i alhora tan vertiginós.
Per això provo d'educar-te perquè siguis una dona intel·ligent, honesta, forta, segura.
No deixis que les meves pors et contagiïn.
Tingues paciència amb mi. Corregeix-me si m'erro.
No callis mai.
M'he aixecat del llit per escriure't.
Per donar-te les gràcies.
Per desitjar-te uns vuit anys plens d'aventures, emocions, aprenentatges que et facin més gran i que volis molt més alt.
Vull veure't volar com els falcons que es paren als fils de la carretera, aquells que t'agraden tant de veure i els hi llences petons.
Vull que siguis feliç, sí. És això el que vull.
És el que et desitjo.
Moltes felicitats Madicken!!!
Me he levantado de la cama para escribirte.
No podía dormir. Os tengo a las dos encima mío. Me gusta. Mucho.
Y te miraba, toda tu.
Ocho años, ratilla, ocho emocionantes años a tu lado.
Con tus miradas, tu sonrisa y tu risa.
Con tus preguntas. Con tus respuestas.
Tu energía al correr, al trepar. Ves con cuidado amor, vas muy a tope!
Me gusta la dedicación que pones a tus amigos.
Me encanta tu manera de hacer y dejar hacer. De respetar lo que los otros quieren, aún cuando a ti no te gusta.
Me sorprende la manera en que te haces respetar, sin dejar de ser tu misma. Eso Madicken, es muy difícil de conseguir. Enhorabuena.
Me enamoran nuestros despertares. Tanto si me despiertas tu, como cuando te despierte yo.
Vuelo alto con nuestros besos matutinos. Con las caricias que me haces al retirarme el mechón de pelo de la cara para besarme, mientras me susurras "mama bonita".
Me muero de amor, Madicken.
Me he levantado de la cama para escribirte.
Tengo miedo.
No sé si voy a poder estar siempre;
No sé si sabré responder a todas tus preguntas;
No sé si podré protegerte de todo.
No sé si siempre seré capaz de parar tu llanto, tu rabia, tu dolor cuando estas aparezcan.
No lo sé y tengo miedo.
Nunca hubiera imaginado que ser madre pueda ser tan bonito como tan vertiginoso.
Por eso intento educarte para que seas una mujer inteligente, honesta, fuerte, segura.
No dejes que mis miedos te contagien.
Ten paciencia conmigo. Y corrígeme si me equivoco.
No te calles nunca.
Me he levantado de la cama para escribirte.
Para darte las gracias.
Para desearte ocho años llenos de aventuras, emociones, aprendizajes. Que te hagan crecer y que vueles aún más alto.
Quiero verte volar como los halcones que se posan en los cables de la carretera, esos a los que te gusta observar y les envías besos.
Quiero que seas feliz, sí. Eso es lo que quiero.
Es lo que te deseo.
Muchas felicidades Madicken!!!
Y decimos, ‘Qué bueno esto de la maternidad!
Qué mágico! Qué impresionante! Qué escuela! Es gozarla 24/7!’
Pero...
‘A nosaltres també se’ns acaba la paciència, mama’
‘Si no ho entens, no puc fer-hi més’
‘T’emprenyes amb ella i rebo jo!’
...
Y la de sentimientos que aún no saben expresar y que les carcome por dentro cuando yo les debato sus actos sin, tal vez, haber estudiado la situación tranquilamente. Les frustra y les envuelve en ansiedad y estrés.
Y yo, la que se cree con la experiencia y conocimientos, la adulta que puede resolver sus dudas, mitigar sus miedos, arropar sus bajadas de moral, enterrar sus fracasos y ahuyentar el mal humor se ve a la deriva cuando me dicen esto. Estoy en medio del océano, sin vela y sin timón. Y miro los dos remos, los observo.
Siempre hay una solución, pienso.
Y cuesta más, es terriblemente más dura y costosa, pero la hay.
Puedo dejarme llevar por el viento y la corriente, o decidir yo dónde quiero ir, aún teniendo que remar y perecer en ello.
Pero habrá valido la pena.
Me odio cuando sé que mi discurso no me lo pueden debatir por falta de vocabulario, no por nada más. Van sobradas de conocimiento emocional.
Y esa pedantería es mi fantasma.
Ese autoritarismo desleal, fatídico.
Y me paso horas pensando el por qué.
Me cambio los zapatos decenas de veces. Camino con los de Moira, con los de Madicken, tan diferentes!
Los de Moira me aprietan en el retropié, función estabilizadora, los de Madicken en el antepié, función dinámica.
Si me los calzo al mismo tiempo, me caigo.
Y cada día me los pongo un ratito, hasta que no me caiga.

octubre

No te dejes.
Aunque en casa no te dediquen tiempo, esfuerzo, paciencia.
Aunque en la escuela no jueguen contigo, aunque te insulten, aunque te maltraten.
No te dejes. Porque da igual cómo seas, lo harán igualmente. No intentes complacerles, gustarles.
No se merecen un ápice de tu persona.
Eres única/o. Grande, gigante. No has hecho nada malo. No es tu culpa. El problema no eres tu.
No te dejes pisotear. No te dejes.
Cree en ti. Haz amigos y amigas que te respeten, que te ofrezcan de buen grado su amistad.
No los cuentes, uno o una vale más que un millón.
Sé tu mismo/a. No intentes agradar. No pierdas tu identidad. 
Dedica tu tiempo al estudio, a la contemplación, al pensamiento.
No te derrumbes, porque no estás solo/a.
Todos y todas nos hemos sentido alguna vez así.
Lo sé. El dolor es tan grande qué no te deja hacer nada más.
Pero eres importante. Y vas a enamorar. 
Moira tenía 4 meses cuando me reincorporé al trabajo. Era un rodaje de 3 días.
Tenía mis dudas, una niña que de las 24h. del día, se pasaba 23 enganchada a la teta no sabía cómo iba a reaccionar con los biberones de mi leche extraída…
Así q la dejé con su padre. Al cabo de 18h (jornada más q frecuente en los rodajes de publicidad) llegué a casa.
Y ahí me lo encontré. Caminando, pasillo arriba, pasillo abajo, con Moira en brazos, exhaustos. Sus caras eran todo un poema.
No había comido, ni bebido, ni dormido en las 18horas, sólo lloraba… jamás había visto a mi compañero de la manera en q lo vi. Cogí a Moira y le miré. Fue entonces cuando se sentó y empezó a temblar, con la mirada perdida.
Le metí en la ducha pero no reaccionaba. Me lo llevé al hospital.
Sentados en el pasillo, una doctora se paró y preguntó.
-hoy he empezado a trabajar…-empecé diciéndole
-No me digas más, él se ha quedado con el bebé, no ha parado de llorar y no ha querido dormir ni un minuto, no? tranquila, tiene un ataque de ansiedad, nada grave.
Y le metió una pastilla debajo de la lengua.
Llamé a un compañero para q me supliera, pero Roger me pidió, por favor, q no lo hiciera. Así q al día siguiente, muy a mi pesar, fui a trabajar.
Recuerdo perfectamente ese día de rodaje. Limpié las ópticas decenas de veces, arreglé la maleta de accesorios otras tantas, contaba los metros de película q quedaban y hacía los cálculos en minutos, todo, por no hablar con nadie y no explotar a llorar. Y llamó.
-Quieres q te pasemos a ver? estamos aquí cerca, y ya no me queda más leche!
Y de fondo, las risas de Moira.
Entonces, las lágrimas empezaron a rodar por mis mejillas…
-Es Moira la q ríe?
-Sí! nos lo estamos pasando bomba!
Creo q Moira se dio cuenta q otro día igual y enterraba a su padre… 
The father.
Roger, Moira y Madicken.

Es de sabios preguntar.
Sentirse curioso y querer saber el por qué de las cosas denota inteligencia.
Y no lo digo yo. Lo dicen lo expertos. Aquellas personas que dedican su vida a la pedagogía.
Si no preguntas no despiertas a tu cerebro. Lo dejas pasivo, dormido, sumiso, inerte, muerto.
Preguntad! Preguntaros.
Y no nos quedemos solamente con la respuesta; trabajarla, razonarla, pensarla y, si es menester, ampliarla, mejorarla, para cuando nos pregunten, respondamos con una respuesta mejor.
Siempre se puede mejorar. Por pequeños que sean los cambios.
Y ahí están ellas con sus preguntas. Las preguntas correctas, aquellas que te resolverán la duda que no encontraste.
Piensa bien lo que sabes y lo que quieres saber. No preguntes por preguntar. Razona la duda y crece con la respuesta.
-Ho he estat pensant, mama. I no trobo resposta. Per què insulten? si són amics!
-Bé... de vegades et pots sentir incapaç d'entendre una situació, o una persona... d'això se'n diu "impotència emocional". Estàs tan enfadada amb allò, que al final fa que et comportis malament, violentament, amb paraules o fins i tot, amb fets. I és en aquesta situació tan summament difícil on hem de treballar una altra cosa, molt més difícil encara, el "control emocional", controlar les emocions. I no només quan estem enfadats!, també quan estem feliços.
-Pots fer mal quan estàs feliç?
-Sí, també. De moltes maneres. Tu, per exemple, quan eres molt petita i t'emocionaves molt, mossegaves. De feliç que estaves!
-I et feia mal?
-Sí! però com sabia per què ho feies, el mal només era físic.
-I tot això ho fa el cervell?
-Sí. Tot està al teu cap. Cuida'l!, només en tens un i no hi ha possibilitat de canviar-l.
Moira y Madicken.
Cistella, Girona.
Yo de pequeña, sola o junto a alguna amiga, éramos víctimas, CONSTANTEMENTE, de exhibicionistas. La primera polla que vi en mi vida fue a los 9-10 años, de un cerdo asqueroso, repugnante, masturbándose y mostrándonoslo a escasos metros de distáncia.
Atravesar el bosque para llegar al cole atajaba considerablemente el camino y, ellos lo sabían, sabían que a esas horas estaba lleno de niñas, juntas o solas, pero niñas, 'la presa fácil'. Y no sólo por edad, sinó por sexo. Hablándolo en clase o patio (y sí, se hablaba porque nos los habíamos encontrado todas y el sentimiento de vergüenza y culpabilidad descendía al no ser una experiencia única y personal) los niños que nos escuchaban se reían. Lo encontraban gracioso. Había algunos que incluso nos preguntaban si nos había gustado. Si habíamos visto alguna vez algo tan grande. Nosotras nos juntábamos en grupito y nos íbamos a otro rincón, profundamente insultadas.
Recuerdo que un día, después de la mofa inicial, decidieron algunos niños acompañarnos en el camino.
Ese día no vimos a ninguno.
Cuando había niños no aparecían. 
Una vez, un día de otoño, había un taller de vidrio en el "Poble espanyol", en Montjüic, Barcelona.
Mi madre me llevó. Me compró una botellita de perfume que aún guardo y, siempre que la veo, recuerdo aquél día.
Bajábamos la montaña para ir a buscar el metro. Acortábamos el camino bajando por los claros de entre la carretera.
Recuerdo perfectamente esa sensación de temor, estaba anocheciendo. Y lo vi. A lo lejos. Mientras mi madre me iba explicando algo a lo que no prestaba atención porque no dejaba de mirar a todos lados.
-Mama! ahí hay un exhibicionista!
-Dónde?!
-No, mama! vámonos! 
Y entonces, mi madre, mi heroína, se paró en seco. Le miró. Y le gritó:
-Muy bonito! muy bonito!
Acojonado, el tío se piró.
Sentía el corazón en la boca.
-Mama! se ha ido! mama! era un exhibicionista!
-Era un mierda!
-Mama! (mi madre, jamás, pero jamás de los jamases decía palabrotas. Lo máximo que le escuché decir era "M", por no decir la palabra. Aún en situaciones de máximo cabreo y desesperación, "M" era el top de sus palabrotas.
-Vamos a coger el metro, anda.
No hablamos en todo el camino de vuelta a casa.
Estaba tan enfadada! tan insultada! tan violentada! tan rabiosa!
Y yo la miraba y pensaba, me preguntaba, "pero si le ha ganado! ha salido corriendo!"
Y ya de adulta, ya sé por qué mi madre no sentía que había ganado.
Sabía que solo lo había ahuyentado. Qué siguen ahí. Qué van a más.
Qué no siempre podría caminar de mi mano.
Qué yo, como el resto de niñas y mujeres, somos presa fácil.
Qué se pueden reír de nosotras.
La campaña del "yo también"/"me too" es mucho más que un "copia-pega".
Es tener una sala llena de mujeres que, a la pregunta de "fuiste alguna vez insultada, acosada y/o abusada sexualmente", van levantando las manos, tímidamente y, a los pocos minutos, esa sala está llena de mujeres con la mano alzada.
Hemos de cerrar la mano en un puño. Y creernos que no estamos solas.
La escuela libre, laica, mixta y científica, tampoco nos cayó del cielo, como la jornada laboral de 8 horas, la ley de huelga, la sanidad pública y un largo etcétera.
Por aquél entonces le llamaron utópico, loco, naïf e inconsciente. Cómo iban a sacar los crucifijos de las aulas! Cómo iban a juntar los niños con las niñas! Cómo iban a aprender nada sin momorizar libros de mil y una página de letra pequeña! Cómo?!
Francisco Ferrer i Guàrdia, el pedagogo anarquista, creó un oasis de cultura, dedicación, respeto, enseñanza y, sí, un centro de educación; educaba a los niños y niñas sobre higiene personal (en sus casas no se lavaban los dientes, por ejemplo) educaba sobre la igualdad sexual (las niñas también tenían derecho a saber del Universo, literatura e historia) les educó a pensar y no memorizar, a llegar a conclusiones y defenderlas delante de sus compañeros/as y maestros/as. A qué, como familia que eran en la escuela, hacer asambleas y, en ellas, decidir normas y mejoras.
Cuando un padre se le acercó denunciando que la enseñanza la impartía en castellano (la escuela era gratuita y con ello sus alumnos eran mayoritariamente castellano-parlantes) él le dijo: 'si pudiera, la impartiría en Esperanto.'
Hoy hace 108 años que fue asesinado.
Fusilado en la montaña de Montjüic.
Sus últimas palabras:
'Soy inocente. Viva la escuela Moderna'.
Y yo, cuando las llevo a la escuela y se juntan con sus compañeros y compañeras, cuando me explican que han hecho un experimento de cristalización, cuando me cuentan que han de cambiarse la camiseta después de la clase de educación física, cuando me traen trabajos de búsqueda y deben dar su opinión, cuando las oigo a media mañana salir en grupo al rio con el resto de la escuela a entender mejor las ciencias naturales, yo, me acuerdo de él, de él y de centenares, miles de personas que lucharon (y fueron asesinadas) por defender nuestro derecho.
Me acuerdo de Ferrer i Guàrdia y pienso, digo, grito:
'Viva la escuela Moderna!'




july

Hace una década era una mujer diferente.
Y entonces llegó ella. Y lo puso todo patas arriba.
No me sentí nunca tan importante para alguien. Me sentí imprescindible, única.
Y los días se convertían en noches y no habíamos cambiado de postura, ella enganchada a mis pechos. Alimentándose, sosegándose, recibiendo calor (amor), durmiendo.
Nunca gateó, para qué?! se estaba mucho mejor en brazos. 
Y cuando menos me lo esperaba, ya corría detrás de los gatos.
Empezó a hablar a los 3 años; tenía un serio cacao de idiomas en la cabeza. Ahora, no calla ni bajo el agua y, no es un decir, la oigo hablarme a través del tubo de bucear, o me para cuando ambas buceamos y una ristra de burbujas salen de su boca mientras sus brazos gesticulan...
Su risa me conmueve. Es de esas personas graciosillas que se las pasan explicando chistes malos e interpretando situaciones descabelladas.
Su lógica es aplastante si lo ves con sus ojos, con su mente y su corazón; yo, a veces, no la sigo... pero debe de ser la bomba ser su amiga! sólo tiene un requisito para ello: "ser salvaje", si lo eres, eres bienvenido/a a su mundo.
Atrapa insectos y se los coloca por la cabeza y brazos, mientras todos la miran con cara de asco. Atrapa ratones y rescata abejas dándole confitura de la mano, esas abejas moribundas comen y vuelan de nuevo.
Hace un tiempo que viste con una túnica negra. Un niño se le acercó y le preguntó por qué; "sóc una bruixa, no ho veus?"
Está salvando al mundo. Lo está liberando de mentes cuadradas e intolerantes. 

Me enfado mucho con ella, discutimos, hablamos eternamente y al fin, unas veces ella se disculpa y otras lo hago yo.
A veces no nos disculpamos, porque creemos que las dos tenemos razón. Entonces, cuando nuestra respiración a vuelto al ritmo normal, nos vamos acercando y buscamos alguna frase que sabemos que a la otra le hace gracia. Sonreímos, a veces nos reímos y pasamos página.

Soy una mujer afortunada. Agradecida a la vida (claro que podría habérmelo puesto un poquito más fácil con una niña un pelín menos estravagante, pero, bah! no me lo pasaría ni la mitad de bien!).
Diez años.
Moira.
 
Hay una isla minúscula en Malasia, de cuyo nombre no quiero (ni debo) acordarme.
La arena es blanca, el mar turquesa y en donde los corales forman un verdadero bosque submarino.
Mientras los sobre vuelas, miles de peces de todos los colores y formas comen y limpian el coral. Es muy importante no alimentar los peces, rompes el ciclo; los peces no limpian el coral y este se muere.
Planeando sobre aquella maravilla marina sientes como si hubieras descubierto un tesoro milenario escondido.
Luego aparece una tortuga marina. Masca algo entre el coral. Te mira y sigue comiendo.
Paralizada sigues observándola mientras sube hacia ti y te roza con sus aletas; ha de nadar hacia la superficie, necesita salir a respirar. Es por ello que los plásticos las están matando, las apresan en el fondo del mar y mueren ahogadas.
Vuelve a hundirse y sigue su camino. Su belleza es incuestionable.
Luego pierdes el tubo de respirar del susto al ver una cría de tiburón. Moira nada detrás de él mientras yo intento engancharla del pié para frenarla. Cabizbaja sigue anonadada con el paisaje.
Peces globo, peces payaso, azules, verdes, amarillos, violetas. A rayas, a puntitos. Planos, redondos y alargados. Pez espada y mantas gigantes.
Ahí abajo hay un mundo tan precioso como el de arriba, sólo que más silencioso.

Hay una isla minúscula en Malasia en donde por la noche el plancton se ilumina convirtiéndose en azul fluorescente.
Mientras nadas, un millón de luces envuelven tu cuerpo.
Un mar de estrellas bajo un cielo estrellado.
Hoy, a más, se pueden ver las lágrimas a San Lorenzo, así que estirados boca arriba flotando sobre el mar en clama, nos damos un baño de estrellas.

Hay una isla minúscula en Malasia, de cuyo nombre no quiero (ni debo) acordarme, que te remueve por dentro y por fuera.
Que te sacude, te voltea y te pregunta.
Y, a más, te da las respuestas.

Día 43.
Moira.
Malasia.
 
El Kayak, ese invento del demonio.
David tiene un amigo que lleva un negocio de kayak. 
En la costa sud de Tailandia, en la província de Krabi, las montañas se abren dejando que la mar las atraviese. 
Son pequeños senderos cubiertos de vegetación extrema, donde los monos van saltando por encima tuyo.
El paisaje es indescriptible.
Como el itinerario no tenía pérdida, declinamos la oferta de un guía.
No había dificultad ni por viento ni por oleaje, así que Moira y yo nos montamos en un kayak y, Madicken y Roger en otro.
Remamos hasta donde en teoría había una playa, allí teníamos que empezar a subir por los senderos. Bordeando las 3 grandes montañas volveríamos al punto de salida. Un paseo de 2 horas, 2 horas y media.
La playa no estaba tras aquella montaña, así que seguimos hasta la próxima.
Para entonces el viento empezó a soplar con fuerza. Costaba remar contracorriente, empezaban las quejas de las niñas.
La siguiente montaña tampoco escondía ninguna playa. Vaya... empezamos a frustrarnos. Dónde estaba aquel punto de subida?!
El oleaje empezó a crearse con tanto viento y nos dirigía aunque remásemos con fuerza.
Allá a lo lejos ya solo había los manglares, lugar de recogida de los monos, que son bastante territoriales y nada hospitalarios.
Dónde estábamos? las montañas ya se veían en la lejanía, los manglares, de los que nadie dijo nada, a tocar. Más allá, la nada.
Si nos habíamos pasado, cosa bastante probable, cómo hacíamos para volver?!
3 intentos fallidos de vuelta. Las olas nos incrustaban en los manglares a golpetazos.
Yo empezaba a perder los nervios. No soporto la impotencia. Madicken se asustó viéndome y se puso a llorar.
Empezamos a tranquilizarla, pero las olas nos daban golpes contra los árboles y, era complicado que nos creyese cuando le decíamos que estaba todo bajo control.
Cuarto intento. El peor de todos. Ese hizo llorar también a Moira.
El teléfono que llevábamos escrito en los chalecos salvavidas no correspondía a los kayaks que estábamos usando. Eran de otra empresa. Fantástico!
Llamamos a David, pero no respondía.
En fin, nuestra única opción era dejarnos llevar por la corriente hasta donde nos dejase, ya buscaríamos la manera de volver.
Vimos a lo lejos una plataforma de cabañas flotantes. Parecían pescadores. Para allá nos dirigimos.
No hablaban inglés. Dos hombres y una mujer nos miraban y sonreían. Iban diciendo que sí a todo.
Sí a que tienen un barco para remontarnos. Sí a que saben dónde está el itinerario de los kayaks. Sí a que no saben lo que decimos...
Empezaron a llenar de frutas a las niñas. Empezaron cortándoles rajas de sandía. Madicken, sollozando iba cogiendo y comiendo mientras intentaba engullir mientras lloraba. Le habíamos explicado que nunca menosprecie un ofrecimiento. Madicken es de esas personas que aún cuando no puede, lo hace.
Moira, más calmada, iba aceptando los regalos y se los iba dejando encima de las piernas, mientras les dedicaba una media sonrisa.
Yo no entendía nada. Creí que entendían que queríamos comprarles cosas. Les volvía a explicar, pero solo hacían que sonreír y asentir con la cabeza.
Le enseñé el móvil. "Kayak". Entonces uno de los hombres cogió su móvil e hizo una llamada mientras el otro sacaba del fondo del mar un coco atado a una cuerda y lo abría para dar de beber a las niñas.
También les dieron paquetitos de chuches y un sinfín de cosas más.
Nos hicieron salir de los kayaks, hasta entonces estábamos atados a su plataforma flotante y nos subieron a ella.
Era muy pequeña. La mujer limpiaba moluscos y los ponía en una red. Solo nos mirábamos y sonreíamos.
Uno de los hombres, el del teléfono, empezó a hacernos un sinfín de fotos. De todos los ángulos posibles.
Nos sentíamos un poco como animales de zoo.
Así estuvimos un rato largo. Sentados, sonriendo, sin saber qué pasaba realmente.
No quería hacerme pesada, pero iba preguntando "Kayak?" para ver si sacaba algo en claro.
Por fin dijo: "En moment".
Ah, bueno! algo es algo.
Al rato vino una barca con motor. Se amarró a la plataforma y salió un chico que se subió a otra y se fue.
Nos hicieron subir a esa barca.
Creímos adivinar que nos remolcarían.
Así fue.
Después de un viaje bastante agitado por el temporal, sujetando los 2 kayaks dispuestos en perpendicular encima de la barca, llegamos al punto de partida. Éramos los últimos. Claro está.

Durante todo el viaje nos sonreían y seguían cortando coco a las niñas mientras nosotros intentábamos, tal como pulpos, sujetar niñas, kayaks y mochilas.
Estábamos tan agradecidos que no teníamos más que dinero para ofrecerles. No querían nada, pero esa no era la respuesta correcta para nosotros. Les llenamos de todo lo que llevábamos encima. Y aún así, pese a su cara de asombro, no era, ni por asomo, suficiente agradecimiento.

Se fueron. Se fueron esos dos hombres. En tierra nos quedamos nosotros, con las manos llenas de frutas y pastelitos.
Pero sobretodo llenos de agradecimiento y estima.

Madicken no quiere volver a oír la palabra kayak. Así que no sabemos si esas montañas se abren dejando que la mar las atraviese. Si esos pequeños senderos cubiertos de vegetación extrema, donde los monos van saltando por encima tuyo es un paisaje indescriptible.
Lo que sí sabemos, es que el kayak lo carga el diablo! 

Día 22.
Krabi, Tailandia.

De vuelta a la carretera llegamos a Krabi, a la granja eco de David y Joy, un paraíso en plena selva.
"No dejéis comida fuera cuando os acostéis, hay ratas gigantes. Cerrad la puerta del dormitorio, no por nada, pero suelen venir serpientes pitón, no están interesadas en vosotros, sino en mis aves de corral, pero por si a las niñas les da miedo..."

Niñas? Hola qué tal? Serpiente Pitón?

-Pero no son venenosas, no?-pregunté a David
-NO. Las pitones, no. Las cobras sí!
-Ok! y aquí no hay cobras, no?
-Sí, también hay cobras.
-Ah. Molt bé...

A Moira le encantan las serpientes (se olvida que comen también gatos) y anoche tuvimos una larga discusión de si cerrábamos o no el dormitorio.
Por la noche, en el río, nadan en busca de carpas. En teoría, durante el día, dejan que nos bañemos.
Hoy he soñado que Moira se iba navegando a galope de una pitón río abajo.

Día 17. Sin noticias de Gurb.
Krabi, Thailand.
 
Estamos viendo playas y lugares en donde su perfección es absoluta.
Estamos viendo lo que la naturaleza crea. Pura belleza.
También vemos centenares de kilos de basura. Hay playas en las que su arena es un verdadero vertedero, sobretodo después de la tormenta nocturna.
Botellas, zapatillas, plásticos, recipientes, cañitas de plástico, mecheros... lo que el ser humano crea.
El mar lo devuelve, es como si nos dijera 'quédate tú con tu mierda' y, no es para menos.

Qué estamos haciendo?

Anoche, miramos 'Gravity', la película de Alfonso Cuarón y Emmanuel Lubezki.
Hay varios impactos entre naves y satélites, lo que provoca un sinfín de residuo suspendido en el universo.
-Ostres!!! No només estem destruïnt el nostre planeta, també estem embrutint l'espai exterior!!!-comentó horrorizada Moira.

Creamos cosas maravillosas, interesantes y alucinantes, pero tienen un impacto medioambiental nefasto.

Deberíamos unir el trabajo manual y el intelectual así como la industria y la agricultura en una armonía siempre respetuosa con el medio ambiente y el ser humano.
-Mama
-mana
-això m'encanta! Jo vull viure viatjant.
-jo també!!

Día 12.
Madicken. Koh Lanta, Thailand.
 
Día 7. Seguimos en la isla de Koh Phanga, en el golfo de Tailandia.
Hemos hecho un trato con una familia, nos llevan en su pick up a diferentes puntos de la isla, nos dejan y nos recogen en el mismo punto. El inglés no lo dominan mucho, nos comunicamos con sonrisas y señas. Miradas y expresiones faciales.
Las niñas controlan más que nosotros esta comunicación no verbal, así que muchas veces nos hacen de intérprete.
La señora de la casa no hace más que cortar ramas de un árbol y embolsarla, me ha dicho el nombre de la planta ocho veces, no lo he entendido, pero ya me da vergüenza preguntárselo de nuevo... la usan como anti urticaria. Sobretodo para los niños. La hierven y se duchan con ella.
Pasado mañana saltaremos a la costa oeste. 7 horas de viaje entre ferrys y autobuses.
Hasta entonces, así estamos.

Madicken, Koh Na.
Koh Phanga, Thailand.











may


El cuento del patito feo. 
Retrata muy mucho lo que esta podrida sociedad pretende.
Caras sin arrugas, cuerpos estilizados, juventud eterna...
Luchar por convertirte en bella/bello (más bellA, para qué nos vamos a engañar) y, una vez conseguido, creerte que lo has conseguido, has triunfado, has sido aceptada por todas aquellas personas que te despreciaban por tu físico.
Qué mal, no?
Qué mal que incluso hayan cuentos infantiles, los que se supone han de contar valores a los infantes, que traten y defiendan este tema.
Cuántas tiendas de ropa y cuán pocas librerías.
Siguen dibujando al malo gordo, con cicatrices y vestido de negro.
Leí hace poco un articulo de una chica que decía que, al final la aceptaron, "me convertí en cisne, luché por ello y lo conseguí".
Luchar por ello, obviamente, significó someterse a innumerables operaciones quirúrgicas, que muy probablemente pusieron en riesgo su vida. Pero no importaba, la meta era agradar y ser aceptada por un colectivo de gente que le dará igual que no tenga un discurso interesante, primará su belleza, la que estipula la época en que vivimos ahora.
Qué horror! 
Haced lo que queráis, pero yo recomiendo no llamar princesas a vuestras hijas, no halagar a las niñas/os con piropos como "qué guapa eres!, qué vestido tan bonito!, busquemos otras maneras de agradar, porque las hay. 


Me enfadé con Moira. Mucho. Perdí primero la paciencia, luego los nervios y, desgraciadamente, el respeto.
Abusé de mi condición de adulta. El tono de mis palabras es más severo, más duro. Que no quiere decir que tenga más sentido que el de ellas, ni más razón. Es jugar con ventaja. Está mal.
Y mi enfado, mi rabia iba en aumento sin saber razonar.
Y ambas empezaron a llorar.
A las dos les dolió, no lo que les dije, sino cómo se lo dije.
Paré en seco. Quise abrazarlas. Moira no me dejó, Madicken sí.
Salí del dormitorio y empecé a tender la ropa. Quería llorar pero la rabia no me dejaba.
Rabia por no haber sabido lidiar con la situación. Ya no servía decirme a mí misma que eran las once de la noche y estaba cansada, ya no colaba el hecho de que, inicialmente, tuviera razón. Había abusado de mi estatus de madre/adulta. 
Mi rabia era tal que no sabía donde esconderme.
Y apareció Madicken.
-M'has de prometre que mai més tornarà a passar això.
Y me tendió los brazos para que la cogiera en brazos.
Me abracé a ella como nunca antes había necesitado un abrazo. Hundí mi cabeza en su cuello y respiré hondo. Me senté en el suelo aún abrazada a ella.
-M'he equivocat?
-Sí
-Però en què?
-No li has deixat temps per pensar ni fer. S'ha estressat.
-sí que li he deixat temps!
-No el suficient.
...
Ahora tenía muchas ganas de llorar, pero no quería ni podía hacerlo delante de ella. Madicken odia ver llorar y más cuando es su familia. Madicken dixit.
-Gràcies Madicken. Moltes gràcies. Tens raó. M'he comportat fatal.
-Vés-hi i demana-li perdó. Arregla-ho.
-Deixa'm uns minuts.

Cuando tus hijas te enseñan a ser madre.
Ambas nos hemos pedido perdón. De corazón. Abrazos, besos y palabras que tienen todo el sentido.
Y Madicken sonriente y orgullosa mirándonos. Con una mano encima del hombro de cada una.
Crecer con ellas.



Moira baja a desayunar.
Abre la nevera, saca la leche, abre el armario y coge una taza.
Y mientras se sirve la leche en el tazón;
-saps què mama, jo no sé si pariré els meus fills o els adoptaré, això ho sabrà la "futura Moira", el què sé, és que tindré una piscina plena de pilotes.
Toma un sorbo de leche y con el bigote blanco, sonríe.
-ens ho passarem bomba!

-M'avorreixo
-Llegeix un llibre
-No en tinc ganes
-Juga als clics
-No em ve de gust
-Fes un pastís
-Puc?
-Pots, què?
-Fer el pastís?!
-Vols?
-Sí! m'ajudes?
-No, ara estic llegint
-Veus, no puc fer res!

Moira.
La pre-adolescencia.

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april

A la deriva.
Sin control.
Perdida.
Leo, miro, observo. Me instruyo, contemplo y nada se ajusta a mi realidad.
O sí y no lo quiero ver.
Y mi lugar de confort es cuando me acuesto al lado de ellas. Dormidas me acurruco juntando nuestros cuerpos.
Su calor me relaja, su respiración me canta una nana.
Mi estómago se va destensando a medida que acaricio sus cuerpos, su cabello.
Mis miedos se multiplican en mi cabeza y debo abrir los ojos y mirarlas. Están ahí.
Hoy han jugado, han corrido, volado, gritado y reído.
Me han explicado y me han escuchado.
Y su día ha acabado con masajes en los pies y en la espalda, nuestra rutina. Hace unos meses cambiaron las historias y las lecturas nocturnas por la relajación muscular. A mí también me gusta más. Encuentro que cierro mi día mejor con ellas.
Echo de menos besarlas y cogerlas en brazos, ya se creen mayores para eso, a veces, así que me doy un festín de contacto por la noche.

Pero me siento temerosa.

Mi cabeza anda repleta de miedos.
Deseosa de coger las riendas, de poder cambiar la sociedad.
De querer ofrecerles un lugar libre donde ser lo que quieran ser, sin que nadie las juzgue.
Juzgar sin saber ni conocer.
Criticar sin haber razonado.
Menospreciar la diferencia.
Atacar al barco que se encuentra a la deriva. Sin vela, sin quilla, sin timón.
Hundir al débil.
El gran mal de esta sociedad.

  



A mí también me parece extraordinario lo que hace.
También le iluminaría para que se viera mejor.
Pero son tantas veces las que no necesita ayuda...
Las que me explica y yo aprendo.
Que aquel lugar, el que lleva miles de años "inmóvil", no va a desaparecer en dos horas.
Qué hay tiempo para disfrutar de esta parte del cabo! Aquí, observando el camino de las hormigas en fila.
Todo lo que hacen, todo lo que piensan, todo lo que crean es crucial.
Para su intelecto, para su bienestar emocional, para sus vidas.
Lo tienen, lo ven de la manera que es, saben lo que quieren.
Nosotr@s solo, simplemente, hemos de estar ahí.
Para que no se despisten, para que continúen pensando y obrando como lo hacen.
Que nos enseñen a pensar, observar y razonar como lo habíamos hecho antes. Antes de que creyéramos que las cosas vitales pueden estar en segundo plano y las necedades, simplezas, materiales y chorradas varias sean las prioritarias.







Y el camino se abre delante nuestro.
Con sus sorpresas.
Pruebas complicadas o sencillas.
Decidiremos por el camino.
Nuestro objetivo, llegar.
Llegar ricos en conocimiento, experiencia y sonrisas.
Degustar cada momento qual manjar exquisito cocinado a la lumbre de un leño.
Sin prisas. 
El descanso es un premio que no nos dejamos saborear.



march

Levantarse, ponerse el abrigo y bajar sin desayunar el camino.
Eran 5 los que habían dormido en casa. Salieron sin desayunar.
La más pequeña, con las prisas, se olvidó ponerse los zapatos.
-Espera Arlet! hi ha fang al camí! 
Y a volandas le calcé unas sandalias blancas (las que había traído) que muy probablemente su madre o padre deberá teñir de algún color para disimular.
Yo salí después de beberme de un sorbo el café. Agarré la cámara y seguí los raíles del patín sobre el barro que había dejado Madicken (solo a ella se le ocurre ir con un patín por el barro...).
Y todas las borrajas estaban florecidas. Todas mojadas por el rocío.
Y luego de un ratito decidieron irse corriendo a por las bicis. Moira se quejó. 
-Què feu?! això és un festival de borratxes! 
Y siguió recolectando. 

Moira.
Cistella, Girona.




Cuentan las tribus africanas, asiáticas, oceánicas, americanas y europeas que la crianza no es más que dar amor.
-Es dar amor amamantar al bebé hasta los 4-5 años. El pecho siempre se ofrecerá a demanda.
No es raro, no es malo, no es malcriar. De esta forma su sistema inmunológico se hace fuerte. 
-Los bebés no deben estar nunca solos, nos acompañarán en nuestros quehaceres diarios. Llevarlos a cuestas nos dará mucha más libertad para hacer lo que necesitemos hacer. Si no es posible, será un miembro de la familia quien le de sosiego y brazos. 
No es raro, no es malo, no es malcriar. Dejarles llorar no hará que sus pulmones se hagan más fuertes, no se aprende nada enseñando qué es la fustración.
-Dormirán con su madre y/o padre, si no es posible, junto a sus hermanos y/o hermanas. Sentirá el calor y acompañamiento familiar. De esa manera se fortalece el vínculo y la desaparición de miedos y terrores nocturnos.
No es raro, no es malo, no es malcriar. Colechar es la manera de descansar juntos/as, calentarse y despertar al lado de los/las tuyos/as.

Y acompañarlos/las, siempre, en cada momento crucial de sus vidas. Estar ahí, disfrutando, muriendo de amor.

Podemos viajar a la luna, volar entre los edificios, conectarnos a satélites y vernos y dialogar a miles de kilómetros de distancia, pero lo que recibamos en nuestros primeros años de vida, será crucial para cuando seamos adultos. 
La modernidad, la tecnología, la vida cambia, más no lo vital. 

Moira y Madicken.
Colera, Girona.
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